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Qué es un NFT: qué compras exactamente cuando compras uno

Qué posees realmente al comprar un NFT: el token, no el archivo. Estándares ERC-721 y ERC-1155, dónde vive la imagen, licencias, regalías y el estado del mercado con datos verificados.

IC Por Redacción InfoCrypto Publicado el 2 de marzo de 2026 Actualizado el 28 de agosto de 2026 12 min de lectura

Lo esencial

  • Un NFT es una entrada en un contrato que dice qué dirección controla el identificador nº X. La imagen casi nunca está dentro; lo que hay es un puntero a una URI.
  • Comprar un NFT no te transfiere los derechos de autor de la obra salvo que una licencia explícita lo diga. Son dos cosas jurídicamente separadas.
  • Las regalías nunca fueron obligatorias a nivel de protocolo: las cobraba el marketplace por voluntad propia. Cuando la competencia las hizo opcionales en 2022-2023, se desplomaron.
  • El mercado alcanzó unos 24.900 millones de dólares en ventas durante 2021; en el tercer trimestre de 2025 fueron 1.600 millones con 18,1 millones de ventas. Muchas más transacciones, mucho menos dinero por transacción.
  • El riesgo real no es que la imagen baje de precio, sino firmar una aprobación maliciosa que vacía toda la colección de tu wallet de una sola vez.
Datos de mercado: Los datos de mercado de esta página se recopilaron el 28 de agosto de 2026 y cambian constantemente. Compruébalos en las fuentes enlazadas antes de usarlos.

Hay una pregunta que casi nadie responde con precisión: cuando compras un NFT, ¿qué es exactamente lo que pasa a estar bajo tu control? No es la imagen. Tampoco es, salvo excepciones, el derecho a explotar esa imagen. Lo que adquieres es una fila en la tabla de un contrato inteligente que dice que la dirección X controla el identificador número Y dentro de esa colección. Todo lo demás —el archivo, la licencia, la comunidad, el estatus— es una capa construida encima de ese hecho técnico muy pequeño.

Esa distinción no es un tecnicismo. Determina qué pasa si el servidor de la imagen se apaga, si puedes imprimir la obra en una camiseta y venderla, y si el creador cobra algo cuando revendes. Vamos por partes, sin nostalgia por 2021 y sin la burla fácil que vino después.

Qué es técnicamente un NFT

Un NFT es un token no fungible: cada unidad es distinta y no intercambiable por otra de la misma clase. En Ethereum lo definen dos estándares.

ERC-721 (EIP-721) es el original. Un contrato mantiene un mapa de tokenId a dirección propietaria, con funciones para transferir, aprobar a un tercero y consultar quién posee qué. Cada tokenId es único dentro de ese contrato y su identidad completa es la pareja dirección del contrato + tokenId. Dos colecciones distintas pueden tener ambas un token nº 1 y no tienen nada que ver.

ERC-1155 (EIP-1155) es un estándar multi-token: un mismo contrato gestiona varios identificadores, y cada uno puede tener una o muchas copias. Sirve tanto para piezas únicas como para "5.000 ejemplares de este objeto", y permite transferencias por lotes, lo que abarata mucho el gas cuando mueves varios a la vez.

La función clave para lo que nos interesa se llama tokenURI en ERC-721 (o uri en ERC-1155). Devuelve una cadena de texto. Esa cadena apunta a un fichero JSON con los metadatos —nombre, descripción, atributos— y dentro de ese JSON hay otro campo, image, que apunta al archivo. Dos saltos de indirección entre lo que hay en la cadena y lo que ves en la pantalla. Ahí es donde vive casi todo el riesgo estructural de un NFT.

Estándar Qué define Uso típico
ERC-721 Token único con propietario individual Arte 1/1, colecciones de perfil, dominios
ERC-1155 Múltiples identificadores, con una o varias copias cada uno Objetos de juego, ediciones, entradas
ERC-2981 Un campo estándar donde el contrato declara receptor y porcentaje de regalía Señalización de regalías (no las cobra)
ERC-6551 Permite que un NFT tenga su propia cuenta y posea otros activos Inventarios, identidad compuesta

Dónde vive el archivo (y por qué importa tanto)

Ubicación Cómo funciona Qué pasa a 10 años vista
Totalmente on-chain La imagen (normalmente SVG) se genera o almacena en el propio contrato Sobrevive mientras sobreviva la cadena. Caro de desplegar y limitado en tamaño
IPFS La URI es ipfs:// más un CID, que es un hash del contenido El archivo es verificable e inalterable, pero alguien debe seguir alojándolo. Si todos dejan de hacerlo, desaparece
Arweave Pago único por almacenamiento permanente vía ar:// Diseñado para persistencia a largo plazo; depende de la supervivencia de esa red
Servidor centralizado La URI es una URL https:// de un dominio corriente Si el dominio caduca o la empresa cierra, el token apunta a un error 404

El caso del servidor centralizado es el más común en las colecciones lanzadas con prisa, y también el más frágil: hay dos formas de fallo. La primera es el link rot, la muerte del enlace: el token sigue en la cadena, íntegro y transferible, apuntando a una dirección que ya no devuelve nada. La segunda es peor: quien controle ese servidor puede cambiar la imagen sin tocar la cadena. El registro de propiedad es inmutable; lo que apunta, no.

Comprueba la tokenURI antes de comprar. Se lee gratis desde el explorador de bloques, en la pestaña de lectura del contrato. Si empieza por https:// y el dominio es de la propia colección, estás confiando en que esa empresa siga pagando el hosting indefinidamente. Si empieza por ipfs://, comprueba además quién mantiene el pinning.

Propiedad del token frente a derechos de autor

Son dos planos jurídicos separados, y confundirlos es el error más caro que se comete en este mercado. La transferencia de un NFT es un movimiento registral en una cadena de bloques. La cesión de derechos de explotación de una obra requiere, en la mayoría de ordenamientos —el español incluido—, un acto de cesión con su propio soporte y su propio alcance. Que el token cambie de manos no cede automáticamente nada sobre la obra.

En la práctica conviven al menos cuatro modelos:

  • Sin licencia publicada. El caso mayoritario. El comprador tiene el token y ningún derecho documentado sobre la imagen. Todo lo que puede hacer es lo que permite el uso legítimo ordinario.
  • Licencia de uso personal. Puedes mostrar la obra, usarla como avatar, no explotarla comercialmente.
  • Licencia comercial limitada. Explotación comercial permitida con un tope de ingresos anuales.
  • Dominio público o licencia abierta. Algunas colecciones han liberado sus obras bajo CC0, lo que significa que cualquiera puede usarlas, tenga o no el token.

Antes de comprar, busca el documento de licencia. Si no existe, asume el primer escenario.

El asunto de las regalías

La regalía es el porcentaje que el creador cobra en cada reventa. Aquí está el hecho que casi nunca se explica: el estándar ERC-721 no incluye ningún mecanismo para cobrarlas. Una transferencia de token es una transferencia de token; el contrato no sabe si hubo pago, ni cuánto, ni puede retener una parte.

ERC-2981 no resolvió eso. Lo único que hace es estandarizar un campo donde el contrato declara a quién y cuánto habría que pagar. Quien decide si paga o no es el marketplace que ejecuta la venta. Durante años todos respetaron esa declaración porque era la norma social del sector. Cuando en 2022 aparecieron plataformas que compitieron por volumen haciendo las regalías opcionales —dejando que el comprador eligiera el porcentaje, incluido el cero—, el resto tuvo que seguirlas para no perder liquidez, y los ingresos por regalías de los creadores se hundieron.

La única forma técnica de forzarlas es restringir en el propio contrato a qué marketplaces se permite operar, y eso convierte el token en algo con transferibilidad limitada, lo que a su vez reduce su liquidez. No hay una solución elegante: es un compromiso entre lo que cobra el creador y lo libremente que circula la pieza.

Ejemplo trabajado: qué pasa al comprar un NFT de 0,5 ETH

Compras una pieza listada a 0,5 ETH. Con el ETH a 2.505 $, el precio de agosto de 2026, son 1.252,50 $. Supón un marketplace que cobra un 2,5 % y una regalía declarada del 5 %.

Concepto ETH Dólares
Precio pagado por el comprador 0,5000 1.252,50 $
Comisión del marketplace (2,5 %) 0,0125 31,31 $
Regalía al creador (5 %) 0,0250 62,63 $
Neto que recibe el vendedor 0,4625 1.158,56 $

A eso hay que sumar el gas, que paga el comprador. Una compra en un marketplace consume del orden de 250.000 unidades de gas. A 0,151 gwei, el nivel real de Ethereum a fecha de agosto de 2026 según el gas tracker de Etherscan, son 0,00003775 ETH, es decir unos 0,09 $. Para dimensionar hasta qué punto ha cambiado el contexto: esa misma transacción a 100 gwei, un nivel corriente en 2021, costaría 0,025 ETH, unos 62,63 $ al precio actual del ETH. El coste de operar se ha desplomado; lo tienes desarrollado en la guía de gas fees.

Ahora la parte que casi nadie calcula. Si mañana quieres revender y soportas esas mismas deducciones del 7,5 %, recibirías el 92,5 % del precio de venta. Para recuperar tus 0,5 ETH necesitas vender a 0,5405 ETH, un 8,1 % por encima de lo que pagaste. Y si el marketplace donde vendes no respeta la regalía, el vendedor se queda 0,4875 ETH en lugar de 0,4625: la diferencia sale del bolsillo del creador, no del tuyo.

El ciclo real del mercado, con cifras

Periodo Volumen Nota
2020 completo ~94,9 M $ Mercado marginal
2021 completo ~24.900 M $ Pico histórico
Q3 2021 10.700 M $ Trimestre más alto
Enero 2022 3.700 M $ solo en OpenSea Máximo histórico mensual de la plataforma
Q1 2025 7 millones de ventas
Q2 2025 12,5 millones de ventas
Q3 2025 1.600 M $ 18,1 millones de ventas

La lectura correcta de esos números no es "el mercado ha muerto" ni "el mercado ha vuelto". Es más interesante: el número de transacciones se ha recuperado con fuerza y el volumen en dólares no. En el tercer trimestre de 2025 se registraron 18,1 millones de ventas, un recuento no visto desde 2022, moviendo 1.600 millones de dólares. Divide y sale un ticket medio de unos 88 dólares. En el pico de 2021, con muchísimas menos operaciones, se movieron 24.900 millones. La media de NFT por cartera pasó de 4,2 a 8,4 en ese mismo periodo: más gente con más piezas, cada una de mucho menor valor.

Sobre 2026 hay que ser explícito: no dispongo de un dato de volumen verificado para este año. Cualquier cifra que veas circular sin fuente primaria trátala como no verificada. Lo que sí es verificable es la tendencia descrita hasta el tercer trimestre de 2025.

Qué usos han sobrevivido

Fuera del arte de perfil, los casos que siguen en pie comparten un rasgo: la unicidad verificable resuelve un problema real y el token no se compra esperando revenderlo más caro.

  • Entradas para eventos. Un ticket es un derecho de acceso único, transferible bajo condiciones y falsificable en papel. Encaja bien, y permite al organizador ver y limitar la reventa.
  • Credenciales y certificaciones. Diplomas, licencias, acreditaciones profesionales. Suelen emitirse como tokens no transferibles, precisamente para que no haya mercado.
  • Nombres de dominio. Los nombres de ENS y equivalentes son NFT; poseer el token es controlar el nombre.
  • Tokenización de activos. Representación de una participación concreta e identificable en un activo, apoyada en un contrato jurídico fuera de la cadena. Aquí el NFT es un registro, no el activo. Algunos protocolos de DeFi los admiten incluso como colateral, aunque con recortes de valoración muy severos por su iliquidez.

En todos estos casos el trabajo duro no está en el token, está en el marco legal y operativo que lo acompaña. El contrato inteligente solo registra el estado.

Los riesgos concretos

  • Liquidez inexistente. Un "precio suelo" es lo que pide el vendedor más barato, no lo que alguien está dispuesto a pagar. Mira la mejor oferta de compra en firme: en colecciones inactivas puede estar un 80 % por debajo, o directamente no existir.
  • Wash trading. Comprar y vender entre carteras propias infla volumen y precio medio sin que haya demanda. Es barato de hacer en cadenas con gas bajo, y contamina todos los rankings por volumen.
  • Robo por firma maliciosa. No hace falta que te roben la frase semilla. Basta con que firmes un setApprovalForAll en una web que imita a un marketplace: esa firma autoriza a un contrato ajeno a transferir toda tu colección cuando le convenga.
  • Metadatos mutables. Si la URI apunta a un servidor controlado por el emisor, la pieza que compraste puede no ser la que veas dentro de un año.
  • Airdrops envenenados. Tokens que aparecen solos en tu cartera y cuya interacción desencadena la aprobación maliciosa.

El contexto general de estas pérdidas lo da Chainalysis en su informe de enero de 2026: durante 2025 se robaron 713 millones de dólares de carteras personales en 158.000 incidentes, con más de 80.000 víctimas únicas, y el pago medio por estafa pasó de 782 a 2.764 dólares, un aumento del 253 %. Las estafas de suplantación crecieron un 1.400 % interanual. Tienes el panorama completo en la guía de estafas cripto más comunes.

Qué comprobar antes de comprar

  • Lee la tokenURI en el explorador de bloques y averigua si el archivo está on-chain, en IPFS, en Arweave o en un servidor privado.
  • Busca el documento de licencia de la colección. Si no lo encuentras, asume que no adquieres ningún derecho sobre la obra.
  • Verifica la dirección del contrato en la fuente oficial del proyecto, no en un enlace de redes sociales. Las colecciones falsas son visualmente idénticas.
  • Mira la mejor oferta de compra en firme, no el precio suelo, y comprueba cuántas ventas reales hubo el último mes.
  • Antes de firmar, lee qué te está pidiendo la cartera: una compra no necesita un permiso ilimitado sobre toda la colección.
  • Revoca periódicamente las aprobaciones concedidas a marketplaces y contratos que ya no uses.
  • Guarda las piezas de valor en una cartera separada de la que usas para acuñar y probar cosas nuevas.

La conclusión honesta es que un NFT es una primitiva técnica útil —un registro de propiedad verificable de algo único— que durante dos años se usó casi exclusivamente para especular con imágenes. La primitiva sigue siendo útil. El uso especulativo dejó un rastro de piezas ilíquidas cuyos metadatos, en muchos casos, ya no resuelven a ninguna parte.

Preguntas frecuentes

Si compro un NFT, ¿la imagen es mía?

Eres el titular del token, que es un registro on-chain. La titularidad de los derechos de autor de la imagen depende de la licencia que haya publicado el emisor, y no viaja automáticamente con el token. Hay colecciones que ceden derechos comerciales amplios, otras que conceden solo un uso personal, y muchas que nunca publicaron licencia alguna, lo que deja al comprador sin ningún derecho sobre la obra.

¿Qué pasa si desaparece el servidor donde está la imagen?

Si los metadatos apuntan a una URL de un servidor normal y ese servidor se apaga, el token sigue existiendo en la cadena pero deja de resolver a nada. Es el llamado link rot. Con IPFS el identificador es un hash del contenido, así que el archivo es verificable, pero alguien tiene que seguir alojándolo. Solo los NFT totalmente on-chain son inmunes a esto.

¿Sirven los NFT para algo más allá del arte de perfil?

Sí, en usos donde lo valioso es la unicidad verificable y no la especulación: entradas para eventos, credenciales y certificaciones no transferibles, nombres de dominio como los de ENS y representación de participaciones en activos tokenizados. Son casos aburridos y con demanda real, muy alejados del ciclo especulativo de 2021.

¿Puedo perder un NFT sin que me roben las claves?

Sí. La forma más habitual es firmar una aprobación (setApprovalForAll) en una web fraudulenta que imita a un marketplace. Esa firma no mueve nada en el momento, pero autoriza a un contrato ajeno a transferir todos los tokens de esa colección cuando quiera. Revisa y revoca aprobaciones periódicamente.

Fuentes y referencias

  1. EIP-721: Non-Fungible Token Standard
  2. EIP-1155: Multi Token Standard
  3. EIP-2981: NFT Royalty Standard
  4. EIP-6551: Non-fungible Token Bound Accounts
  5. IPFS Docs — Persistence, permanence and pinning
  6. Chainalysis — Crypto scams 2026
  7. Etherscan — Gas Tracker
  8. DappRadar — informes de industria y datos de mercado NFT
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